La visita toca a mi puerta

Terminaba de jugar con mi muñeca lucí, una bebenuco Pelóna y de ojos azules que tenía un chupón y un tetero mágico con el cual amaba pasar mis ratos imaginándome que era mi pequeña hija, hasta ese día me levante para ir al baño y al estar en el inodoro me di cuenta que mi ropa íntima tenía una pequeña mancha oscura, la cual pensé,¿había algo mal en mi? me dije ¡me voy a morir, que es esto! Recuerdo perfectamente que fui corriendo para donde mi mejor amigo y me dijo tranquila hija es normal en las mujeres y si amor mio te estas convirtiendo en mujer… Desde ese momento ya nada volvió hacer igual. Ser mujer requiere de ser muchas cosas y sentir muchas cosas y con esos 12 años yo sólo era un papel en blanco. Al tiempo despertaba y mi cuerpo estaba normal, me sentía normal hasta que un día me vi al espejo y me dije que es eso por que ya no me quedan mis pantalones, mi camiseta transparentaba algo que no estaba ahí hace días, me hace sentir incomoda, eso ¿esta bien? Mamá sabe que ahora es ella la que tiene que sentarse conmigo y explicarme todos estos cambios. De la noche a la mañana cambiamos y necesitamos estar atento para ir poco a poco descubriendonos hablaba mi mamá. Todo esto se iba traduciendo y haciéndose más común en mi, normal y cada vez más sencillo, hasta que aparecía algo nuevo, a los 15 toco el acné a mi puerta y tuve que decirle ¡hola! a las hormonas que me acompañarían de por vida. Ellas tratan de controlarme aveces me hacen sentir la mujer más hermosa, como otras veces me insistan a comer chocolate para calmar mis ganar de llorar, en definitiva es una batalla que poco a poco he tenido q enfrentar en algunas gano en otras pierdo pero mama dice que es el concepto de crecer mientras estaré por aquí Par contarles que tal me ha ido hasta hoy. Solo tengo un a frase en mente que papá repite mucho, tienes mucho que vivir…